Sensores para proteger de las grietas a las catedrales

La Fundación Catedral Santa María instala sensores para controlar las fisuras detectadas en las paredes del templo.

Las catedrales son seres vivos que sufren el paso del tiempo con fisuras y grietas en sus cimientos. Los proyectos de rehabilitación aspiran a hallar la receta que asegure elmantenimiento de estos edificios centenarios. Pero, ¿cómo se puede controlar de una manera precisa los parámetros que provocan daños en las estructuras?

La Fundación Catedral de Santa María de Vitoria dispone de un sistema de monitorización on line que permite controlar los movimientos causantes del deterioro del edificio con una precisa sensorización de puntos estratégicos.

Los datos recogidos por la veintena de sensores distribuidos en esos puntos permiten conocer conmáxima precisión los parámetros clave que afectan a la composición de los cimientos, desde la temperatura de las columnas y la profundidad de las grietas, hasta la inclinación que experimentan paredes y columnas.

El proyecto germinó en el año 2000, cuando los responsables de la rehabilitación de la Catedral de Santa María, ubicada en pleno corazón de la Almendra Medieval de Vitoria, vislumbraron la necesidad de «vigilar» el deterioro y las fisuras que habían aparecido en la estructura del edificio tras una primera restauración en los setenta.

Fruto de un intenso trabajo previo de investigación que se fraguó con la colaboración de un equipo de técnicos italianos, la institución vitoriana decidió instalar un grupo de sensores en los puntos clave del edificio para detectar los factores del deterioro de la catedral, que permitieran a los profesionales conocer in situ las variaciones producidas en la estructura de paredes, columnas y pilares del edificio. «Instalamos un medidor en cada punto crítico para poder monitorizarlos después en nuestros ordenadores y tener una representación fiel de la situación real de cada lugar del edificio», explica Juan Ignacio Lasagabaster, director de la Fundación Catedral de Santa María. En la práctica, cada medidor lleva a cabo una lectura pormenorizada de la pared a través de un sistema de impulsos eléctricos que transforman, a su vez, las variables detectadas en los pilares para enviarlas después on line a un ordenador central, ubicado en las oficinas de la Fundación. Este sistema computa inmediatamente la información transmitida por los dispositivos en una base de datos que recoge la fecha, hora y el valor exacto obtenido por el sensor. El sistema de sensorización lo componen veinte dispositivos distribuidos por paredes, columnas y otros puntos estratégicos de la nave. Medidores electrónicos que desempeñan cinco tipos de mediciones diferentes a lo largo y ancho del edificio. Así, controlan desde factores como la temperatura y la dilatación de las paredes a las cargas de tensión que sufren las estructuras constructivas, hasta la inclinación precisa de las paredes que sujetan a este colosal edificio. Los sensores se clasifican, a su vez, en función de la misión específica que cumplen en el proceso de rehabilitación.

POR EL MUNDO – 05/03/2012